domingo, 24 de marzo de 2013

Una noche diferente

Alcohol, humo de cigarro, el choque de las olas del mar contra la orilla del muelle  y el viento decidido a enfriar mi mente y revólver mí cabello en ésta hermosa noche donde desde aquí puedo envolver la ciudad entre mis manos.
Mis acompañantes impregnan mí ropa de aquel desagradable olor a nicotina. Sólo los veo beber de las pequeñas latas de líquido embriagante que han comprado y una a una las van vaciado. Permanezco callada entre ellos, escuchando sus anécdotas. El viento no me permite escuchar con claridad pero comprendo sus palabras. Son personas divertidas pero no sé cómo acoplarme a su diversión de alcohol y cigarros... quisiera experimentar pero tengo miedo de lo que me espere en casa; no he comido desde la mañana pero no siento hambre y apresar de ello pude ingerir sin problema un poco de alcohol. Uno de mis brazos ahora huele a cerveza con jugo de tomate, espero no se note al llegar a casa y saludar.
Poco a poco me voy aburriendo y quiero regresar a casa pero algo en mí me dice que disfrute el momento y la vista; es preciosa.
Una tercera persona llega y todo se vuelve más divertido, por lo menos pude unirme un poco más a la platica... En verdad desconozco como relajarme como ellos. Bastó ir a un muelle, sentarnos a ver el mar y la ciudad; relajarnos y olvidar los problemas. Me han enseñado una forma muy simple de pasarlo bien (exceptuando el alcohol y los cigarros).
Al recostarme en el húmedo muelle me doy cuenta que casi no hay estrellas en el cielo pero de repente en algún lugar por razones que desconocemos comienzan a lanzar fuegos artificiales. Elegimos el mejor día para ir y el mejor lugar para estar, se ve increíble, todos esos colores y tamaños, fueron unos cuantos pero nos dejaron maravillados. Al poco rato tire una botella y un poco de ese liquido cayó...a nadie le importó, habían más; lo salado del mar con la humedad del muelle me dejaron un olor peculiar en el otro brazo...

Llegué a casa con un poco de hambre pero simplemente no quise comer. Preferí sólo cambiarme y dormir.

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