« ¿No te excitan los anónimos, Ni?», Nina recibió una carta el día de San Valentín redactada a máquina de escribir y el sobre sólo decía su grado y nombre, le llegó por parte de la correspondencia de San Valentín de la escuela. Tragó saliva y vio a su alrededor, ninguno parecía estarle jugando una mala broma, se puso un poco nerviosa pero guardo la compostura al igual que la carta, quien quiera que la haya escrito la conocía o al menos sabía su nombre y grado escolar. Había llamado un poco la atención por ser la única que recibió una carta pero nadie dijo nada al respecto.
Días después le llegó una carta similar, claramente era de la misma persona. « Te conozco y me conoces.» era todo lo que ponía esta vez. Un escalofrío recorrió su cuerpo y nuevamente examinó a sus compañeros de clase y ninguno la estaba viendo en ese momento, la persona era externa por lo que no podría volver a casa sola, ¿y si se trataba de alguien convaleciente de sus facultades mentales? Que aterrador.