jueves, 28 de marzo de 2013

¿vacaciones?

Ver el estilo de vida en los lugares pequeños me pone a pensar la simplicidad en su estilo de vida... Menos de una semana y ya quiero volver, demasiada tranquilidad no es para mi. Probablemente sólo no me parece interesante ni me inspira lo suficiente para la persona creativa que llevo dentro. Tendría que estar a solas para idear algo creativo pero siento que éstas personas no lo comprenderían del todo aunque se los explicara.
Mis ideales serían considerados extraños y estrafalarios, arte y cultura son cosas a la que no están acostumbrados ni por las que tienen interés.
Verdaderamente nunca podre pertenecer aquí.

1000 palabras por día...

He pensado en escribir 1000 palabras por día, mínimo 500... probablemente me cueste menos improvisar una historia o cuento de un día para otro (me llevé la mala experiencia de entregar un cuento mediocre en la materia «taller de ortografía, lectura y redacción» estaba horriblemente estructurado y no logré acomodar bien las ideas). Espero ser una persona más creativa de ésta manera. También dibujar algo diario pero me es más fácil el escribir diario... con suerte y dedicación podré crear una historia digna de hacerse libro.

lunes, 25 de marzo de 2013

Seifuku ~~

Después de escuchar tanto la canción de AKB 48 llamada «Seifuku ga jama wo suru» (mi uniforme escolar es una molestia) tenía que escribir algo así u₩u
Tenía planeado un oneshot pero se me ocurrió un poco más. Aparte de que hace un tiempo que no escribo lemon...
De hecho toda la historia se dió por la letra de la canción pero más por la parte de «quitarme el uniforme» (seifuku wo nugisutete). Esas niñas 48 me inspiran un montón a escribir amores con un toque perverso. Aparte con mi pasada experiencia de gustar de alguien mayor me di cuenta de lo complicado que es, más aun cuando es tu superior de cierta manera.

domingo, 24 de marzo de 2013

De vacaciones!! :D

Estas vacaciones espero se me ocurra algo para mi novela~
Algo así planeo para portada...

Una noche diferente

Alcohol, humo de cigarro, el choque de las olas del mar contra la orilla del muelle  y el viento decidido a enfriar mi mente y revólver mí cabello en ésta hermosa noche donde desde aquí puedo envolver la ciudad entre mis manos.
Mis acompañantes impregnan mí ropa de aquel desagradable olor a nicotina. Sólo los veo beber de las pequeñas latas de líquido embriagante que han comprado y una a una las van vaciado. Permanezco callada entre ellos, escuchando sus anécdotas. El viento no me permite escuchar con claridad pero comprendo sus palabras. Son personas divertidas pero no sé cómo acoplarme a su diversión de alcohol y cigarros... quisiera experimentar pero tengo miedo de lo que me espere en casa; no he comido desde la mañana pero no siento hambre y apresar de ello pude ingerir sin problema un poco de alcohol. Uno de mis brazos ahora huele a cerveza con jugo de tomate, espero no se note al llegar a casa y saludar.
Poco a poco me voy aburriendo y quiero regresar a casa pero algo en mí me dice que disfrute el momento y la vista; es preciosa.
Una tercera persona llega y todo se vuelve más divertido, por lo menos pude unirme un poco más a la platica... En verdad desconozco como relajarme como ellos. Bastó ir a un muelle, sentarnos a ver el mar y la ciudad; relajarnos y olvidar los problemas. Me han enseñado una forma muy simple de pasarlo bien (exceptuando el alcohol y los cigarros).
Al recostarme en el húmedo muelle me doy cuenta que casi no hay estrellas en el cielo pero de repente en algún lugar por razones que desconocemos comienzan a lanzar fuegos artificiales. Elegimos el mejor día para ir y el mejor lugar para estar, se ve increíble, todos esos colores y tamaños, fueron unos cuantos pero nos dejaron maravillados. Al poco rato tire una botella y un poco de ese liquido cayó...a nadie le importó, habían más; lo salado del mar con la humedad del muelle me dejaron un olor peculiar en el otro brazo...

Llegué a casa con un poco de hambre pero simplemente no quise comer. Preferí sólo cambiarme y dormir.

lunes, 11 de marzo de 2013

Pétalos de valentía SINOPSIS 1.0

Un reino donde el temor gobierna a sus habitantes. La esperanza se veía perdida hace varios años cuando un tirano que lleva por nombre Víctor Zavant logró derrocar al rey y apoderarse del reino. Los rebeldes aun esperan una señal, aun tienen un poco de fe en que el guerrero legendario vendrá de otro mundo y los ayudará a salvar y reclamar sus tierras. La profecía habla sobre un humano venido de otro mundo que será capaz de liberar a los pueblos y reino de Royamilles de la tiranía de Víctor, quien despertará el poder de la milenaria espada –estoque- de ocho kilos: «petala rosarum». Sólo un ser humano con sangre de los héroes milenarios corriendo por sus venas podrá empuñar y manipular a «petala rosarum» con sabiduría y gracia. Su héroe milenario está por llegar, conocerá el verdadero significado de ser valiente y leal; no sólo combatirá por vengar el reino, sino también por venganza propia.

sábado, 9 de marzo de 2013

Valentía prohibida [FRAGMENT TEST]


– ¡Volviste! – dijo Nathifa muy emocionada al ver a Verónica, quien después de dos días por fin había regresado de un duro enfrentamiento.
–Te dije que volvería. No puedo morir sin antes vengar y reclamar lo que es del pueblo– Verónica respondía con dificultades y apretó los ojos respirando con fuerza.
– ¿Estás muy herida? – Trataba de no sonar preocupada pero era inevitable, su tono de voz denotaba la preocupación que tenía desde su partida.
– No me caería mal algo de comer– realmente estaba evadiendo la pregunta. Nathifa frunció la boca y se limitó a traerle un plato de sopa caliente; Verónica ya estaba sentada en la mesa y había dejado sus armas a un lado al igual que su armadura de cuero color café. Aun respiraba con fuerza y su rostro reflejaba fastidio como si no quisiera hacerlo pero era imposible dejar de respirar. Nathifa esperaba en silenció a que la joven guerrera terminará de comer mientras la veía tratando de detectar alguna herida, pero no vio nada. Verónica terminó de comer y fue a sentarse junto a su compañera en la cama.
– ¿Te he hecho preocupar demasiado?- preguntó en voz baja.
–Sabes que sí…– respondió mientras le daba un leve abrazo pero al tocar su espalda sintió algo húmedo, ¿podría ser?... –Permíteme cambiar tus ropas– quería comprobar si aquello era…
–No tienes por qué molestarte, puedo hacerlo yo sola– Verónica quería evitar preocuparla más.
–Insisto…– Nathifa le dedicó una mirada de desesperación y tristeza.
–Lo siento mucho, Thifa– se quitó lentamente en un suspiro muy largo la blusa negra que llevaba. –Trate de ser cuidadosa, en verdad trate- tragó saliva esperando la reacción de su compañera.
– ¡Santo cielo!, ¡¿cómo es posible que no pensabas decirme algo así?! Verónica, no puedo evitar preocuparme pero si no cooperas… yo no soy adivina, sólo porque lo sentí pude saberlo. ¿Quién más si no soy yo va a curarte?– sus ojos estaban vidriosos y su semblante preocupado. La espalda de Verónica estaba ensangrentada y con múltiples heridas. Nathifa fue corriendo a buscar el botiquín de emergencia.
– Thifa, en verdad lo siento mucho–
– Tonta, sólo callare y aguanta– comenzó a limpiar la sangre con un trapo suave y agua tibia para después sanarlas con algodón y alcohol. – ¿Te duele mucho? – pareciera que a ella le estaba doliendo más ver que a la misma herida.
– Un poco pero prosigue– respondió entre quejidos.
Después de veinte minutos de estar limpiando y sanando las heridas vendó su torso. Nathifa suspiró y se hecho en la cama. Verónica la vio de reojo a sus espaldas y lentamente se recostó también quedando hombro a hombro con ella. Giró su cabeza a verla pero Nathifa volteó al otro lado. Verónica le dijo que todo estará bien y no se preocupara más pero sus palabras parecían no tener validez para la otra y como si sus palabras hubieran sido cuchillas, Nathifa comenzó a sollozar porque la joven guerrera nunca había regresado en tan mal estado y temía que se volviera a repetir.
– Thifa…no sé de qué otra manera decirte que lo siento. Prometo informarte de mis heridas de ahora en adelante. No quiero verte agobiada– tragó saliva y prosiguió –no hay nadie más a quien le permita curar mis heridas, mejor dicho, a quien le permita tocarme, igual siento mucho si te hice creer que había alguien más– sus latidos se aceleraban de poco en poco, nunca le había dicho algo como eso antes y de hecho parecía una confesión de amor. A Nathifa también se le aceleraron los latidos del corazón al sentir a la joven guerrera tan cerca de ella; dejó de sollozar y le dijo que estaba bien, que todo ya ha pasado pero que no rompa su promesa. Hubo silencio por un momento y Verónica respondió únicamente con un abrazo, rodeó la cintura de su acompañante y le susurró al oído que quisiera dormir así esa noche. Nathifa estaba llena de ansias por voltear y besar a la joven guerrera pero calmó sus impulsos y aceptando la propuesta tomó la mano de Verónica, la que la tenía rodeada y lentamente ambas comenzaron a entrelaza sus dedos. Nathifa tragó saliva y se volteó para ver el rostro de quien sería la salvadora del reino, nadie imaginaria aquella escena mostrándose tan frágil. Verónica le dedicó una mirada tierna con un poco de cansancio y recostó su cabeza en los pechos de su acompañante quien se sonrojó ante tal acción inesperada pero no dijo nada y con la mano que tenía libre comenzó a acariciarle el cabello rojizo para adormecerla hasta quedar dormida también. Ambas dormían con un leve rubor en el rostro y las manos entrelazadas.