domingo, 4 de noviembre de 2012

Tentaciones pecaminosas

–Somos muy diferentes, yo pertenezco al infierno y tú al cielo. Yo disfruto de la agonía y tú de la tranquilidad. El simple hecho de que hablemos ya ha de estar yendo en contra de las reglas divinas- dijo Zophia a su acompañante celestial.

–Nunca me interesó mucho seguir al pie de la letra las normas del cielo. Todo es siempre tan correcto y si estar contigo no lo es pues me cansé de ser correcta. Me cansé de estar viendo por los humanos, si ellos quieren arruinar sus naciones por mí está bien.
–¿Acaso te estás escuchando?, ¿tengo que recordarte que soy una súcubo y tú una principado?-
-No, pero por ti me volvería ángel caído, de todas formas mi posición se ocupa de las cosas más sucias entre las naciones…
–Pero Rachel, no me perdonaría si te prohíben la entrada al cielo, después de todo es tu hogar. No podemos cambiar lo que somos.
–Debes de amarme mucho como para decir eso... –el ángel sonrió de una manera dolida.–
–¿Qué tonterías dices? Soy un demonio, no amo a nadie más que a mí misma, sólo utilizo a las personas para obtener su energía vital, tal y como quería hacer contigo- replicaba Zophia un poco avergonzada.
–Vamos, eres una demonio con la oportunidad de hacer que un ángel sea desterrado del cielo por voluntad propia y te estás preocupando demasiado, sólo di que me amas y renunciare ahora mismo a mi divinidad –Rachel tomo de las manos a Zophia quien tenía fruncidas las cejas y apretada la mandíbula dejando ver sus colmillos, le molestaba que la única que estuviera sacrificando algo fuera su amada. Sus ojos rojos vino penetrantes veían con furia al ángel.–
–Nosotras nunca debimos habernos encontrado, ¿comprendes?
–No creo que haya sido una casualidad nuestro encuentro, Zophia…
–Principado testaruda, haz lo que quieras- soltó sus manos dispuesta a irse cuando fue detenida por una fuerza sobrenatural, Rachel la había inmovilizado con sus poderes divinos.
–¿Piensas matarme por haber jugado contigo?
–Obviamente…no, es sólo que no podía dejar que te fueras así como si nada sin haber tenido una despedida digna de apreciar.
–¿A qué rayos de refieres, qué maldita sea quieres de mí? no hay nada que yo pueda darte así como tú no puedes darme nada que me interese.
–Quiero que lo hagamos una vez más…
–¿Estás imbécil o qué? No estamos en la tierra, podrían descubrirte. –Zophia, al ser un demonio estaba en todo su derecho a cometer los pecados que quisiera pero Rachel debía cuidarse de no ser descubierta cometiéndolos, ni siquiera debía pasar por su mente el querer cometerlos.–
–No me interesa, ahora todo lo que quiero es ser castigada por mis pescados en manos de una sensual súcubo, una como tú. Ven y castígame por amarte. –Su mirada no era digna de alguien proveniente de los cielos, transmita deseo, lujuria y perversión, esa mirada saco a flote lo que realmente era su compañera, aquel auto-control se desvaneció, era todo lo que un ser infernal podía controlar.– Se abalanzó contra su amada pegando sus labios y entrelazando sus lenguas; Rachel se abrazo al cuerpo desnudo de su demoniaca pareja mientras que esta acariciaba las alas de la otra, era una pena que dentro de poco se teñirían de carmín puesto que Zophia menos que hacer el amor iba a castigarla.


No sé como comenzarlo y hacer que lleguen a eso, realmente si lo quiero continuar pero por ahora se ha convertido en una más de las ideas en lista de espera.

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