–Nunca me interesó mucho seguir al pie de la letra las
normas del cielo. Todo es siempre tan correcto y si estar contigo no lo es pues
me cansé de ser correcta. Me cansé de estar viendo por los humanos, si ellos
quieren arruinar sus naciones por mí está bien.
–¿Acaso te estás escuchando?, ¿tengo que recordarte que soy
una súcubo y tú una principado?-
-No, pero por ti me volvería ángel caído, de todas formas mi
posición se ocupa de las cosas más sucias entre las naciones…
–Pero Rachel, no me perdonaría si te prohíben la entrada al
cielo, después de todo es tu hogar. No podemos cambiar lo que somos.
–Debes de amarme mucho como para decir eso... –el ángel sonrió
de una manera dolida.–
–¿Qué tonterías dices? Soy un demonio, no amo a nadie más
que a mí misma, sólo utilizo a las personas para obtener su energía vital, tal
y como quería hacer contigo- replicaba Zophia un poco avergonzada.
–Vamos, eres una demonio con la oportunidad de hacer que un
ángel sea desterrado del cielo por voluntad propia y te estás preocupando
demasiado, sólo di que me amas y renunciare ahora mismo a mi divinidad –Rachel
tomo de las manos a Zophia quien tenía fruncidas las cejas y apretada la
mandíbula dejando ver sus colmillos, le molestaba que la única que estuviera
sacrificando algo fuera su amada. Sus ojos rojos vino penetrantes veían con
furia al ángel.–
–Nosotras nunca debimos habernos encontrado, ¿comprendes?
–No creo que haya sido una casualidad nuestro encuentro,
Zophia…
–Principado testaruda, haz lo que quieras- soltó sus manos
dispuesta a irse cuando fue detenida por una fuerza sobrenatural, Rachel la
había inmovilizado con sus poderes divinos.
–¿Piensas matarme por haber jugado contigo?
–Obviamente…no, es sólo que no podía dejar que te fueras así
como si nada sin haber tenido una despedida digna de apreciar.
–¿A qué rayos de refieres, qué maldita sea quieres de mí? no
hay nada que yo pueda darte así como tú no puedes darme nada que me interese.
–Quiero que lo hagamos una vez más…
–¿Estás imbécil o qué? No estamos en la tierra, podrían
descubrirte. –Zophia, al ser un demonio estaba en todo su derecho a cometer los
pecados que quisiera pero Rachel debía cuidarse de no ser descubierta cometiéndolos,
ni siquiera debía pasar por su mente el querer cometerlos.–
–No me interesa, ahora todo lo que quiero es ser castigada
por mis pescados en manos de una sensual súcubo, una como tú. Ven y castígame
por amarte. –Su mirada no era digna de alguien proveniente de los cielos,
transmita deseo, lujuria y perversión, esa mirada saco a flote lo que realmente
era su compañera, aquel auto-control se desvaneció, era todo lo que un ser
infernal podía controlar.– Se abalanzó contra su amada pegando sus labios y
entrelazando sus lenguas; Rachel se abrazo al cuerpo desnudo de su demoniaca
pareja mientras que esta acariciaba las alas de la otra, era una pena que
dentro de poco se teñirían de carmín puesto que Zophia menos que hacer el amor
iba a castigarla.
No sé como comenzarlo y hacer que lleguen a eso, realmente si lo quiero continuar pero por ahora se ha convertido en una más de las ideas en lista de espera.
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